Serie: Lo que aprendió Alemania · I de III

El trilemma que toda granja CSA ya conoce aunque no sepa nombrarlo

Alemania tiene más de 400 granjas solidarias y cuarenta años de experiencia. Lo que aprendieron puede ahorrarle a las granjas argentinas algunos errores costosos.


Hay una conversación que se repite en casi todas las granjas CSA en algún momento de su desarrollo. A veces ocurre en la primera asamblea de miembros. A veces aparece en el segundo o tercer año, cuando la euforia del comienzo cedió y la realidad cotidiana tomó su lugar.

La conversación tiene distintas formas pero siempre el mismo fondo: algo no está funcionando, y no está del todo claro qué.

Puede sonar así: "Queremos producir de manera completamente biodinámica, pero los costos son demasiado altos y estamos perdiendo miembros." O así: "Los productores merecen un salario digno, pero si subimos las cuotas la mitad de los miembros se va." O así: "Tomamos todas las decisiones en asamblea, pero las asambleas nos consumen tanto tiempo que la granja no puede crecer."

En Alemania, donde el movimiento de la Solidarische Landwirtschaft —la CSA en alemán— lleva cuatro décadas de práctica y más de 400 granjas activas, este problema tiene nombre. Lo llaman el Trilemma.

Tres dimensiones, una tensión permanente

El Trilemma describe la tensión inevitable entre tres dimensiones que toda granja CSA necesita sostener simultáneamente:

El anspruch transformativo. La razón de existir más allá de producir alimentos. La ecología, la soberanía alimentaria, el vínculo real entre campo y ciudad, la economía sin especulación. Es lo que diferencia a una CSA de un reparto de verduras con suscripción.

La cohesión social. La calidad de las relaciones entre productores y miembros. La participación genuina en las decisiones. La cultura de asamblea. El sentido de pertenencia. Sin cohesión social la granja es un proveedor con clientes, no una comunidad.

La viabilidad económica. Que los números cierren. Que los productores tengan un ingreso digno. Que los costos estén cubiertos. Que la granja pueda sostenerse año tras año sin depender del voluntarismo ni de subsidios externos.

El problema no es que estas tres dimensiones sean difíciles de alcanzar. El problema es que se tensionan entre sí de maneras predecibles.

Cómo se rompe el equilibrio

El manual del Netzwerk Solidarische Landwirtschaft —la red alemana de granjas CSA— documenta tres formas típicas en que el trilemma se manifiesta:

Cuando la exigencia ecológica es muy alta, los costos suben. Si los miembros no pueden o no quieren pagar más, la viabilidad económica se quiebra. Si para bajar costos se reduce la participación de los miembros, la cohesión social se debilita.

O en sentido inverso: cuando una granja decide pagar salarios dignos a sus productores —lo cual es correcto y necesario— las cuotas suben. Algunos miembros no pueden sostener ese aumento y se van. La granja pierde financiamiento. El anspruch de construir una economía justa entra en conflicto directo con la viabilidad.

Y la versión más compleja: cuando una granja necesita llegar a doscientas cincuenta cuotas para cubrir sus costos, pero mantener esa escala hace imposible el diálogo genuino entre todos los miembros. Si se queda pequeña los costos son inmanejables. Si crece demasiado la cohesión se disuelve. Si restringe la participación pierde el anspruch. Los tres vértices colapsan al mismo tiempo.

No hay salida del trilemma. Hay gestión.

Lo que cuarenta años de experiencia alemana enseñaron es que el trilemma no se resuelve de una vez. Se gestiona permanentemente. El balance entre las tres dimensiones se rompe y se reconstruye a lo largo de toda la vida de la granja.

Nombrar el trilemma tiene consecuencias prácticas importantes. Cuando una asamblea entra en conflicto porque los productores quieren subir las cuotas y los miembros se resisten, la conversación suele quedarse en el plano personal —quién tiene razón, quién está siendo razonable, quién está poniendo obstáculos. Si la comunidad tiene el marco del trilemma, puede salir de ese plano y hacer la pregunta correcta: ¿cuál de las tres dimensiones estamos priorizando hoy, y qué estamos resignando al hacerlo?

Esa pregunta no tiene una respuesta única ni permanente. Pero hacerla cambia la calidad de la conversación.

Para las granjas argentinas

Las granjas CSA en Argentina —Janus en Río Negro, Mallky en Córdoba, Épicos y las que están en camino— no inventaron el trilemma. Lo están viviendo, cada una a su manera y en su contexto. Lo que puede cambiar es tener un lenguaje para nombrarlo juntas.

La segunda entrega de esta serie presenta la Beitragsrunde —la ronda de contribuciones— el mecanismo que el movimiento alemán desarrolló para resolver el conflicto entre viabilidad económica y acceso democrático a la granja.


Este artículo forma parte de una serie basada en el Handbuch Solidarische Landwirtschaft (Netzwerk Solidarische Landwirtschaft / nascent, versión 2.0, 2024), disponible gratuitamente en solidarische-landwirtschaft.org.