Por Aaron Mirkin (Traducción: Ricardo Colmenares)
Uno de los participantes en el curso de agricultura de Koberwitz, impartido por Rudolf Steiner en junio de 1924, fue el Reverendo Rudolf Koschützki, uno de los sacerdotes fundadores de la Comunidad de Cristianos.
Escribiendo a sus compañeros sacerdotes sobre el curso les dijo: “Si intento transmitir mi impresión del regalo divino de estos días de Pentecostés, tengo que decirles que esto sólo puede ser entendido por alguien que ha estado enamorado, al menos una vez en su vida. Si elevas este sentimiento de lo sensorial al reino espiritual, entonces puedes tener una idea de mi impresión general”. 2 Como veremos, nuestro trabajo con la agricultura biodinámica, y ciertamente con el compost, tiene que ver sobre todo con las fuerzas del corazón. Tampoco es una coincidencia que el Curso de Agricultura de Rudolf Steiner se celebrara durante la época de Pentecostés, una fiesta de la reconexión de la Tierra con el Espíritu a través de los seres humanos. Con la Caída, la humanidad no sólo comenzó un viaje de separación del Espíritu, sino que también lo hizo la Tierra.
La Tierra depende ahora de la Humanidad para superar esta separación y volver a unirse con el Espíritu, pero esta vez a través de obras humanas libres. La Tierra y los reinos de la Naturaleza se han sacrificado para que los seres humanos puedan traer libertad a la Creación. Ahora le corresponde a la humanidad pasar gradualmente esta libertad a la Tierra y a los reinos de la Naturaleza. Esto se describe conmovedoramente en la carta de Pablo a los Romanos: “A nuestro alrededor la creación espera con gran anhelo que los hijos de Dios comiencen a brillar en la Humanidad. La creación se ha vuelto pasajera, no a través de su propio hacer sino por aquel3 que, haciéndose él mismo pasajero, la arrastró con él, y por eso todo en ella está lleno de anhelo por el futuro. Porque el aliento de libertad también soplará por los reinos de la creación; la tiranía de la existencia pasajera cesará. Cuando la esfera del Espíritu aumente su brillo, la falta de libertad será reemplazada por la libertad que está destinada a toda la descendencia de Dios. Sabemos que toda la Creación sufre y suspira en los dolores de un nuevo nacimiento aún hoy en día.” 4
Las consecuencias para la Tierra de esta falta de libertad y de la pérdida del Espíritu han comenzado a manifestarse cada vez más de múltiples maneras desde el siglo XIX, con una significativa disminución de la vitalidad y longevidad en las plantas y las semillas. 1 Esta es una versión escrita de una charla que tuvo lugar en la conferencia internacional de la Comunidad de Cristianos de Pentecostés en 's-Hertogenbosch, Holanda, el sábado 3 de junio de 2017, el día antes del domingo de Pentecostés. El sábado anterior al domingo de Pentecostés fue el mismo día en que comenzó el Curso de Agricultura de Koberwitz (GA327) – entonces fue el 7 de junio de 1924. Este día, el sábado anterior al domingo de Pentecostés, también fue designado por primera vez como Día Mundial de la Biodinámica www.worldbiodynamicfarmingday.org el 3 de junio de 2017, por lo que fue especialmente conmovedor y gratificante celebrar la charla en este día. 2 Citado en la página 10 del libro sobre “El Curso de Agricultura” de Peter Selg 3 Adán/ humanidad terrenal 4 Romanos 8, 19-22 2 Sí, con la pérdida del Espíritu, la Tierra y los reinos de la Naturaleza están muriendo. Rudolf Steiner describe esto en muchos lugares y se refiere a ello de una manera interesante en una conferencia de 19115 , donde se refiere a la Tierra y la Naturaleza como “....hechos físicos que nos recuerdan la actividad espiritual que tuvo lugar en los antiguos tiempos pre-terrestres”. En la misma conferencia, sin embargo, también hace una afirmación sorprendente.
Describe cómo, justo en nuestro tiempo, donde la degradación de la naturaleza predomina abiertamente, “los seres humanos cuyo espíritu esté despierto podrán ver a los seres de un nuevo orden en los procesos de la naturaleza. () ...verán nuevos seres elementales surgiendo de la naturaleza moribunda”. Continúa diciendo: “Si dejamos que las fuerzas elementales del otoño trabajen en nosotros, entonces podemos sentir de una manera nueva lo que se nos dará en el futuro“. Describe entonces la posibilidad de que los seres humanos modernos sean acompañados por estos nuevos seres elementales a través del umbral al final de la vida para convertirse en la fuente de nuevas facultades espirituales en la próxima vida. Fuerzas renovadas de primavera surgirán en nosotros. Luego el Dr. Steiner continúa diciendo en la misma conferencia: “El Cristo etérico6 será percibido () a través de las impresiones del otoño que el ser humano entreteje en sí mismo”.
¿Y qué son estas fuerzas del otoño?
Son las fuerzas de muerte y descomposición; ¿y qué mejor lugar para tratar con estas fuerzas que en el montón de compost? Para hacer compost recogemos toda la materia orgánica disponible localmente y la apilamos en capas o mezclamos en montones cuidando de conseguir la proporción adecuada de aire y agua.7 Si el montón está demasiado húmedo, también permanecerá frío y sólo prosperarán las bacterias anaeróbicas. Por lo que estas tendrán que obtener sus necesidades de oxígeno a partir de los sulfatos y nitratos, generando compuestos de azufre y nitrógeno que escapan del montón en forma de gases malolientes (sulfuros y nitritos). Por el contrario, si el montón está demasiado seco y aireado, entonces se calentará muy rápidamente hasta una alta temperatura y sólo prosperarán las llamadas bacterias termófilas.
Después, el montón se enfría rápidamente tras un corto período de tiempo, dejando el material descompuesto de forma incompleta. Prueba de ello son los residuos de ceniza blanca que quedan, que son realmente el producto de una especie de proceso de combustión que expulsa los compuestos de Carbono en forma de dióxido de carbono. En la tercera conferencia del curso de Agricultura de 1924 Rudolf Steiner conecta el nitrógeno (N) y especialmente el azufre (S) con el elemento espiritual vivificador y el carbono (C) con el elemento terrenal que da forma. De manera que tenemos los siguientes extremos polares posibles en el proceso de compostaje: • Exceso de agua - frío y húmedo - bacterias anaeróbicas - pérdida del espíritu vivificador (N + S) • Exceso de aire - caliente y seco - bacterias termófilas - pérdida del elemento terrenal que da forma (C) Ninguno de estos dos extremos es deseable, siendo el ideal el equilibrio en el medio, donde una tercera categoría de bacterias prospera. Estas son las llamadas bacterias mesófilas (principalmente actinomicetos) que prosperan mejor dentro de un rango de temperatura que va desde los 20ºC a los 45ºC.
Esto da una media ideal de 37ºC. ¡Temperatura normal del cuerpo humano! Tales condiciones minimizan las pérdidas del montón y en su lugar unen a él en armonía tanto al espíritu vivificador como a lo terrenal que da forma. 5 El impulso de Cristo en el desarrollo histórico - Locarno, 19 de septiembre de 1911. Segunda Conferencia del ciclo “El cristianismo esotérico y la misión de Christian Rosenkreutz” 6 Rudolf Steiner habló muchas veces sobre la posibilidad de que, desde el primer tercio del siglo XX, los seres humanos descubran una nueva relación con el Cristo en el ámbito de las fuerzas de la vida; el ámbito de lo etérico. Por ejemplo, en el ciclo de conferencias “La reaparición de Cristo en el mundo etérico” - GA 118 7
Ver también la cuarta Conferencia del Curso de Agricultura.
Curiosamente, la entrada de Wikipedia sobre el compost menciona a Rudolf Steiner como uno de los primeros en proponer un programa de compostaje organizado en la agricultura. 3 Esto es algo realmente hermoso, que las condiciones ideales para un compost “saludable” sean un equilibrio entre el aire y el agua (el punto medio de los cuatro elementos), y un equilibrio entre lo aeróbico y lo anaeróbico, donde la temperatura ideal es la misma que la de la sangre humana. Uno puede incluso pensar en la sangre roja aeróbica y la sangre azul anaeróbica que “se encuentran” en el corazón humano. El compostaje consiste en encontrar el “Medio”, encontrar/crear el corazón de la individualidad del paisaje del que se ha recogido toda la materia orgánica original. En un momento de sus conferencias de Koberwitz -en relación con las cuestiones del compostaje- Rudolf Steiner dijo: “Nuestras medidas específicas deben seguir dependiendo sobretodo de nuestro sentimiento interior. Este sentimiento interior se desarrollará correctamente una vez que percibamos toda la naturaleza del proceso”. 8 La vida del sentimiento del agricultor siempre debe jugar un papel central en encontrar y sentir el correcto equilibrio entre materiales, elementos, proporciones físicas, tiempos, etc., etc., para los montones de compost en su propia finca o trozo de terreno.
El compostaje nunca puede ser una receta fija. Debe de ser un proceso “sentido con el corazón”. Existe una conexión inevitable entre las fuerzas del corazón del agricultor y el montón de compost; entre las fuerzas del corazón del agricultor y las fuerzas del corazón de la individualidad del paisaje. ¡Podemos enamorarnos de nuestro montón de compost! ¡El ser humano libre crea las condiciones adecuadas, y todo lo demás “sucede por sí mismo”! Es un milagro y un misterio de la naturaleza que todas estas bacterias estén siempre allí - en todas partes - esperando ser llamadas cuando las condiciones sean las correctas. Las fuerzas de muerte y descomposición están siempre presentes; y en qué triste mundo viviríamos si eso no fuera así. Imagínate que las cosas nunca se descompusieran. No podría haber renovación.
La nueva vida se vería frustrada y no habría progresión, ni futuro, ni pulsaciones. Uno comienza a sentir un poco la verdad del punto de vista contenido en la afirmación previa de Rudolf Steiner de que ocupándonos de las fuerzas del otoño, cultivamos fuerzas renovadas de primavera dentro de nosotros mismos. (¿Se atreve uno a empezar a pensar en un proceso de compostaje del alma interior que corresponda al exterior?) El proceso lo podemos seguir ahora aún más allá. La masa entera de materia orgánica en el montón de compost ideal eventualmente es consumida por las bacterias mesófilas de modo que todo lo que queda son los incontables “cuerpos” de bacterias mesófilas muertas que no tienen nada más que consumir; los restos del sacrificio de miles de millones de bacterias – con un pH de 7 – en un perfecto equilibrio entre ácido y base, no reactivo y estable - en el “Medio”. Tenemos un nombre para esta sustancia perfectamente equilibrada - humus.
El humus, entonces, es en efecto una sustancia donde el proceso de morir y descomponerse ha llegado a su fin, pero la nueva vida aún no ha comenzado. Desde cierto punto de vista uno podría atreverse a decir que el humus está equilibrado, centrado y en paz. Es una sustancia misteriosa que es notablemente estable; una sustancia más allá de la Muerte y antes de la Vida. Una sustancia que contiene la esencia de todo morir y renacer de nuevo. Wikipedia tiene una entrada interesante sobre el tema del humus: “Es difícil definir con precisión el humus; se trata de una sustancia muy compleja, que todavía no se comprende del todo. () La materia orgánica totalmente humificada () tiene una apariencia uniforme, oscura, esponjosa y gelatinosa, y es amorfa. Puede permanecer así durante milenios o más. ()
El humus permite a los organismos del suelo alimentarse y reproducirse, y a menudo se describe como la “fuerza vital” del suelo.” 8 Cuarta Conferencia del Curso de Agricultura de Koberwitz 4 Mucho más podría decirse de las extraordinarias propiedades del humus, especialmente de su naturaleza coloidal que le permite penetrar en los espacios más pequeños del suelo sin ocupar espacio para sí mismo y, por lo tanto, actuar como soporte desinteresado de la estructura del suelo y como medio para la vida del suelo. ¡Tengan en cuenta que no es comida para las plantas! En todo caso, el principio fundamental del compostaje es alimentar la tierra, no las plantas. Un suelo sano producirá plantas sanas que saben cómo encontrar lo que necesitan del entorno en el que se encuentran. Ahora debemos dar un paso más. Producir humus en un montón de compost no es suficiente.
¿Cómo restaurar la falta de vitalidad en la Naturaleza de la que hablamos en la primera parte de este artículo? ¿Cómo reconectamos la Tierra y la Naturaleza con el Espíritu que ha perdido, y restauramos su capacidad de seguir desarrollándose llena de sentido hacia el futuro en lugar de permanecer atrapadas en la repetición y degradación pasajeras, sin poder traer nunca nada nuevo? ¿Cómo cumplimos nuestra obligación con la Tierra y la elevamos hasta que alcance su propia libertad? Así como nuestro propio ser requiere un principio organizador central que lo guía y mantiene unido, nuestro Ego/individualidad, así también la Naturaleza necesita un principio organizador renovado o individualidad. Al servicio de este objetivo, aquí, como en tantos otros ámbitos, descubrimos el genio de Rudolf Steiner - la introducción de los preparados del compost. Existen seis de estos preparados de compost y todos proceden de materiales vegetales. Cuatro de ellos requieren de órganos de animales como envolturas 9 :
• Flores de milenrama en una vejiga de un ciervo macho
• Flores de manzanilla en el intestino de un animal doméstico de granja
• Flores de diente de león en el mesenterio de una vaca
• Corteza de roble en el cráneo de un animal doméstico de granja Hay otros dos preparados de compost que no requieren órganos de animales, pero desde un cierto punto de vista se puede considerar que están envueltos por un “órgano”:
• Hojas de ortiga en el suelo que respira (el pulmón de la Tierra)10
• Flores de valeriana en el calor del sol (el corazón del sistema solar)11
Es interesante notar entonces que en el caso de los primeros cuatro, los preparados de compost se hacen reuniendo algo del mundo vegetal con algo del animal. Algo se produce entre estos dos reinos de la naturaleza. Una vez más tenemos la imagen de un “Medio” en relación con la elaboración de compost; esta vez el medio de los cuatro reinos de la Naturaleza. En el caso de los últimos dos sin órganos animales, si uno va a tomar en serio la conexión con el pulmón y el corazón, también están conectados con las fuerzas del “Medio”. Entonces, ¿qué está sucediendo realmente en estos preparados? Por ahora sólo podemos tomar uno como ejemplo. Consideremos el primer preparado mencionado anteriormente, tomamos las flores de milenrama 9
No es el lugar para describir los detalles de la elaboración de los preparados, ya que hay muchos buenos libros sobre el tema actualmente y, por supuesto, las indicaciones de Rudolf Steiner en el Curso de Agricultura. Asumiré que el lector está familiarizado, al menos en cierto grado, con ellos. 10
La ortiga es enterrada directamente en el suelo sin un órgano animal. El suelo es la superficie a través de la cual la Tierra respira - algo así como un pulmón. También es cierto que Rudolf Steiner se refiere a la Ortiga en la quinta conferencia del curso de Agricultura como que tiene la misma relación con el mundo que el corazón tiene con el cuerpo humano, por lo que la conexión con el “Medio” es intensificada por partida doble con este preparado. 11
Es cierto que esto es quizás un poco exagerado, considerar el calor del sol como la “envoltura” del preparado de valeriana, sin embargo, he conocido la práctica en varios lugares donde se extrae el jugo de la flor sumergiendo las flores en agua durante una semana en un lugar al calor solar. A menudo también se habla de que el rociado de valeriana alrededor del montón proporciona una “manta de calor”.
Me encantaría escuchar otras perspectivas al respecto. 5 antes de que se conviertan en semillas. La formación de semillas es lo más lejos que las plantas pueden llegar en su desarrollo antes de tener que “empezar todo de nuevo”. Es un ciclo de repetición sin fin. Tomamos la flor justo antes de este punto y la colocamos en la vejiga de un ciervo. Como indicó Rudolf Steiner en la quinta conferencia del curso de Agricultura, pero igualmente reconocido en los círculos científicos tradicionales, la milenrama es un “acumulador de nutrientes” de sales de potasio particularmente bueno. Ahora bien, si nos centramos en el órgano, las vejigas son particularmente buenas para concentrar las sales que los riñones extraen de la sangre.
De hecho, incluso la estructura ramificada de las flores de milenrama refleja la estructura ramificada de las pirámides renales dentro de los riñones. Atreverse a sugerir que al colocar las flores de milenrama en la vejiga del ciervo se crea una especie de intensificación de la concentración de sal de potasio, pero ahora no de la sal física en sí, sino del proceso de la sal de potasio; el proceso espiritual invisible a partir del cual las sales físicas de potasio surgieron originalmente en la materia terrestre. En efecto, todas las substancias tienen su propio proceso espiritual vivo original que gradualmente se condensó y encarnó en sustancia física en la Tierra como resultado de la Caída, como resultado de la pérdida del Espíritu. Con la elaboración de los preparados, ciertas sustancias terrestres, diferentes para cada preparado, se reconectan con su proceso y origen espiritual antes de la Caída. 12
Si uno ha de reunir una sustancia con su origen espiritual, está superando efectivamente las consecuencias de la Caída. Hay una palabra interesante para este proceso. Se llama consagración, y esto es exactamente lo que hacemos con la elaboración de los preparados biodinámicos del compost. Siguiendo las extraordinarias indicaciones para hacer estos preparados dadas por Rudolf Steiner en la quinta conferencia del Curso de Agricultura, reconectamos las sustancias terrestres caídas con su correspondiente origen espiritual una vez más. Ahora están imbuidos del poder creativo que habían perdido con la Caída.
Así que podemos imaginarnos cómo con el preparado de milenrama hemos elaborado una sustancia que es un potente concentrado de proceso espiritual de potasio. Esto es algo que la planta de milenrama nunca podría hacer por sí misma. De este modo, “liberamos” las flores de milenrama del ciclo interminable de la repetición terrenal y las reunimos con su “vitalidad” original; su naturaleza original, creativa y ligada al proceso. Ahora se convierten en semillas de una naturaleza diferente; unas que tienen un potencial futuro que va mucho más allá de las “meras” semillas de plantas. En efecto, ahora tienen el potencial de los mundos futuros. Imagínese ahora que tomamos los seis preparados del compost radiantes con esa renovada “vitalidad”, cada uno con una relación viva con su propio proceso espiritual particular, y los colocamos juntos en el montón de compost, colocándolos en el orden de acuerdo con sus órganos: Cráneo, corazón, pulmones, mesenterio, intestinos y vejiga. Juntos se convierten en un ser completo con varios procesos que corresponden a los diversos órganos 13 .
Hemos colocado un ser vivo en la tumba del montón de compost, pero no un ser de sustancias fijas, sino un ser consagrado de procesos espirituales vivos. Tomando todas estas imágenes juntas se nos podría permitir ahora pintar tímidamente la siguiente imagen. A través de las sustancias llevadas al montón, y a través de las fuerzas del corazón comprometidas del agricultor/horticultor, uno podría imaginar a este ser que se ha creado en el montón a partir de los preparados de compost como un arquetipo de individualidad; una individualidad terrestre; un principio organizador 12 Rudolf Steiner, por ejemplo, habla del oro y la plata como luz solar y de luna, respectivamente, condensada/ caída en un pasado lejano. (Justo al final del ciclo de conferencias “En las Puertas de la Ciencia Espiritual” bajo Notas de las respuestas y preguntas del 2 de septiembre de 1906).
De manera similar, uno podría descubrir el verdadero origen de luz/proceso de toda sustancia terrestre. 13 Esta idea de que los preparados juntos formaban un ser completo la encontré por primera vez en el capítulo titulado “Sobre las envolturas de los preparados” del libro “Tierra y Hombre”, un conjunto de conferencias de Karl Koenig. Manfred Klett presenta una imagen similar en su excelente libro titulado “Principios de los preparados biodinámicos de campo y del compost” donde él ordena los preparados como un ser triformado colocado sobre el montón. Esto lo describe en el último capítulo titulado “Los preparados biodinámicos como órganos sensoriales”. 6 superior que “muere” en el montón de compost. Allí esta individualidad arquetípica terrestre irradia hacia el montón y se encuentra con las fuerzas otoñales de muerte y descomposición conectadas a ese pedazo de tierra.
¿Se atreve uno a imaginar que surgen nuevos seres elementales que llenan la individualidad terrestre con nuevas fuerzas de primavera, nuevas facultades espirituales, semillas para los mundos futuros que luego se “siembran” en la tierra con el humus biodinámico resultante? Esta individualidad terrestre “resucitada” se une ahora con la individualidad de ese pedazo de tierra, proporcionando fuerza a su “sentido de sí mismo” y a su habilidad para organizar y regular las fuerzas de la vida en ese pedazo de tierra del mismo modo que la organización del ego en último término regula el alma y la vida del individuo humano. Por lo tanto, el compost biodinámico actúa como un corazón de renovación y fuerza para la individualidad autónoma que toda verdadera granja o unidad agrícola debe ser. 14
El montón de compost sirve, así como un altar donde la individualidad de la granja se ofrece a sí misma; donde todo lo que está desequilibrado vuelve a equilibrarse a través de las fuerzas de sacrificio del “Medio” y a través de las fuerzas y acciones del corazón libre del agricultor, y se consagra mediante la aplicación de los preparados. El compost/humus resultante se devuelve una y otra vez como comunión a la Tierra, llevando consigo poderes cada vez más fuertes de individualización para la granja y la comunidad agrícola.
De esta forma, el agricultor se convierte en un sacerdote para la tierra al servicio de aquel que en última instancia es el portador de las fuerzas de la primavera en nuestro tiempo; el Cristo etérico, la individualidad arquetípica de una nueva Tierra - Aquel que es el Señor de todo lo que muere y renace, el Señor del “Medio”, el Señor de todas las consagraciones y de todos los verdaderos altares -incluso de los montones de compost. 14
En la segunda conferencia del Curso de Agricultura, Rudolf Steiner habla mucho sobre la importancia de considerar que cada unidad agrícola tiene su propia individualidad.
Foto compost biodinámico Janus Rio Negro
